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Una visión particular sobre la Crisis Europea

BELEM, Brasil, diciembre,   -Creo que no es posible hacer un análisis adecuado de lo que sucede hoy en Europa sin aventurarse a un análisis histórico de lo sucedido en el Viejo Continente desde que los europeos comenzaron a tener uso de razón. La civilización occidental tuvo su cuna en la parte europea de una Grecia Imperial y expansionista, que en la época impuso la guerra a sus vecinos para dominarlos. Es la misma Grecia de hoy, a la que desde Berlín le ordenaron tirar un Primer Ministro electo democráticamente, para colocar otro designado a dedo. Le siguió la Roma de un Imperio que hizo época, y que también entonces hizo la guerra al Continente, pero con destino similar el griego, le fue ordenado tirar su gobernante, para poner uno “designado”.

Tratándose de Europa, no es posible sustraerse en este análisis al tema del dominio.

Por el camino del dominio, las guerras y la ambición de crear imperios, casi todos los países europeos han andado, casi sin excepciones. Desde la Francia de Napoleón a la España de Carlos V, pasando por Austria, Hungría, Portugal, España, Bélgica, Inglaterra y Alemania. Pocos países escaparon al ansia de dominación de forma expedita usando la guerra.

Desde siempre, las tropas de los diversos ejércitos europeos han sido la más directa forma de dominación, con las que formaron un ramillete de súbditos involuntarios allende los mares. El colonialismo pasó y dio lugar a un tipo más sutil de dominación, el control económico, proyectado por potencias emergentes que no necesitan de ejércitos para hacer su voluntad.

El colofón de la última guerra europea (la Segunda Guerra Mundial) terminó con las ambiciones de un Adolfo Hitler pretendiendo dominar a sus vecinos. Lo que no pudo hacer “el Fuhrer” el siglo pasado, con el apoyo del pueblo alemán y un formidable bien armado, lo acaba de hacer Ángela Merkel sin disparar un tiro: poner y quitar gobernantes en las principales capitales europeas para que hagan lo que ella dice. Es la misma Europa de la dominación, ahora sin guerra.

Personalmente no puedo sustraerme a pensar en dominación cuando suceden cosas tan extrañas, justificándolas con pretextos dudosos. Por ejemplo, si los griegos llegan al consenso social de que deben jubilarse a los 55 años (o menos), no creo correcto que sean los alemanes los que digan que “no es posible”. Los griegos de Alejandro Magno dominaron el mundo y se jubilaban entonces cuando su sociedad lo decidía, no “los otros”. Otro ejemplo, los españoles siempre han dormido la siesta y no debe ser Berlín quien les imponga otra cosa. Cuando dominaron el Mundo conocido –incluyendo a la propia Alemania– ya lo hacían. Es decir, los mecanismos de cada país, sólo ese país, con su cultura y consenso, puede cambiarlo.

Si alguna razón existió para que el socialismo fracasara en el Mundo, fue porque era un sistema artificialmente creado sobre razonamientos voluntaristas, supuestamente ‘justicieros’. Europa Unida es algo parecido: en el papel se destaca por ser una excelente idea, igual que su moneda única, pero… ¿es natural que los diversos países, con su cultura milenaria, con sus diferentes, tengan que cambiarlo todo para obedecer los ‘números’ que les dicta Berlín?

Alemania lo hace así y es un país notable, rico, con una cultura y una idiosincrasia que le permite acomodarse al sistema actual automáticamente. Otros países seguramente no lo harán de la misma manera, entre ellos Francia, y no por eso están equivocados. Existen mecanismos automáticos de auto control, y no son necesariamente las órdenes terminantes desde Berlín

El sistema capitalista de mercado se destaca sobre el socialismo voluntarístico porque que los mecanismos de regulación del sistema capitalista son naturales, ‘automáticos’: si los griegos quieren jubilarse temprano y su economía no produce lo suficiente para mantener esa costumbre, automáticamente se van quedando más pobres, su moneda va valiendo cada vez menos, hasta que se toman medidas para resolver el desbalance y vuelven a normalizarse.

No es diciendo desde una capital europea lo que debe hacerse, como la Europa Unida va a consolidarse. En el Viejo Continente se hablan varias lenguas, hay culturas muy disímiles, formas de ver la vida diferente, todo lo cual es muy valioso y debe ser respetado si es que se entiende que con la unión todos van a ganar y nadie va a ser ‘dominado’ por un país que no es el suyo.

Lo que sucede en Europa es muy serio, no sólo para los europeos, sino para todo un Mundo globalizado. Cada país que emergió con fronteras aceptadas debe ser respetado. Si desea unirse en sociedad con otros países, deben ser respetadas sus costumbres, culturas y un largo etcétera, que probablemente incluya la necesidad de tener su propia moneda, como fusible económico y financiero para los excesos que vengan a acontecer dentro de sus fronteras.

Alemania es hoy un país admirable, como lo fue antes Grecia con su Imperio, e Italia con el Mundo Romano de más de 5 siglos. Futuramente, no sabemos si los procedimientos que hoy son el centro de la cultura de inicios del siglo XXI –y que Alemania lidera– lo continuarán siendo dentro de 500 años. Por eso es importante respetar las individualidades de cada país, incluso dentro de una alianza donde cada nación se beneficie, porque hay demasiado en juego.

Claro que no veo como un error una Europa Unida. Lo que analizo es la necesidad del respeto a las individualidades nacionales. Fue un error craso someter a países de culturas diversas a la disciplina rígida de una Alemania desarrollada. Hay soluciones, no tan radicales (como la eliminación de las monedas de todos los países miembros) que hubieran posibilitado consecuencias positivas similares en las áreas financieras y económicas. La moneda única, que el papel se veía tan bien, ha resultado ser una utopía que ha llevado a Europa a la crisis.

No tengo como no ver la situación actual –con un Berlín dando las cartas en toda Europa sin que nadie se ruborice– y no compararla con la Europa del Mundo Romano, nombrando y sustituyendo los gobernantes de las otras naciones; o un Napoleón Bonaparte decidiendo quién debe gobernar en su nombre en ‘otros’ países. Si se quiere una Europa Unida, es necesario una Alemania Europea, o una Francia Europea y no una Europa Alemana o Francesa, como ya se ha dicho.

Si producto del desbalance financiero, el pueblo alemán se resiste a financiar países menos rigurosos, en eso tienen toda la razón. El problema no está en que ahora Alemania financie el desastre de “los otros”. El problema es de sus políticos. Si los alemanes impusieron un riguroso sistema fiscal, financiero y de control de la moneda, que implicaba “dar las cartas” desde Berlín (quien paga manda) y no impusieron en paralelo los que impidieran el desastre fiscal actual –entre tantos países de culturas y costumbres diversas– como hasta ahora los políticos de Berlín ha mandado –y lo continúan haciendo– simplemente les ha llegado la hora de pagar.

Artículos de este autor pueden ser consultados en http://www.cubalibredigital.com

Fuente: Cubanet

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