El compositor cubano Leo Brouwer estrena dos obras de cámara en Córdoba
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La región más transparente para flauta y piano (1982), con María José Llorens y Silvia Mkrtchyan, abrirá la primera parte del concierto, que se completa con Diez bocetos para piano (2007), interpretados por Carlos Apellániz, Elegías martianas (2009), con Maite García Donet (arpa) y Yuri Petrossian (violín), y Paisaje cubano con ritual para clarinete bajo y percusión (1989), con Sara Martínez Cebrián y Cristina Llorens.
La segunda parte se abrirá con Paisajes, retratos y mujeres para flauta, violín y guitarra (1997), con María Amparo Trigueros, Jorge Hernández y Javier Riba, y continuará con dos obras para ensamble de cámara: Paisaje cubano con magia (2009) y Los negros brujos se divierten (1985). La formación será dirigida por Ciro Perelló.
La música de cámara del cubano, según el compositor Tomás Marco, es “amplia, variada y esencial”: el paradigma “de su aventura lingüística y estética”, quizá en mayor medida incluso que sus aportaciones a la música sinfónica y la guitarrística. “La razón -añade el prestigioso compositor y musicólogo en un texto que ha sido incluido en varios discos de Brouwer- tal vez estribe en la tradición larga de abstracción y formalización de una música de cámara occidental que ha encarnado los ideales de la música pura. Brouwer no los traiciona pero los transforma mostrando la enorme potencialidad de carga sensorial que esa música puede tener sin perder caracteres formales”.
“Se ha dicho que Leo Brouwer es un reformador de la tradición y podríamos añadir que es también un reformador de la vanguardia, pues la esencia posmoderna de su música le ha hecho transitar caminos apasionantes en los bordes de tantas cosas”, afirma el experto.
Si repasamos la trayectoria del cubano, advierte Marco, “comprobamos fehacientemente que, de forma simultánea a su producción para guitarra, no hay un solo momento en que no se extienda a otros géneros: sinfónico, de cámara, vocal o cinematográfico”.
El ciclo fue inaugurado ayer por el guitarrista Ricardo Gallén, que interpretó una selección de la amplia producción que el cubano ha dedicado a este instrumento. El linarense tocó, entre otras piezas, Elogio de la danza, El Decamerón negro, La espiral eterna y La ciudad de las columnas.
Fuente: El Diario de Cordoba
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