El Ballet nacional de Cuba trae a Cuenca la belleza escenográfica de ‘La Cenicienta’ de Strauss
El estreno de La Cenicienta, posterior a la muerte de Strauss, tuvo lugar el 2 de mayo de 1901, en Berlà n y en 1908 se presentó en la à “pera de Viena. A pesar de la popularidad de Strauss, la obra tuvo entonces una escasa presencia en los escenarios.
El coreógrafo cubano Pedro Consuegra creó por primera vez una versión coreográfica de La Cenicienta en 1988, en la à “pera de Marsella. Para el Ballet Nacional de Cuba, Consuegra revisó sustancialmente esa coreografà a y enriqueció los aspectos técnicos y dramáticos. La nueva versión se estrenó en La Habana el 9 de marzo de 1996.
Aunque inspirado en los esquemas clásicos de su admirado Marius Petipa, Consuegra no renuncia a transgredir dichos esquemas para narrar la historia con recursos contemporáneos que ofrecen a los protagonistas y a los personajes secundarios oportunidades para el lucimiento virtuoso y la elegancia estilà stica, dos cualidades que crà ticos de todo el mundo cuentan entre los atributos del Ballet Nacional de Cuba. En la puesta en escena de La Cenicienta destacan asimismo los vistosos diseños de Armin Heinemann para la escenografà a y el vestuario que buscan un efecto alegre y divertido.
Lo mejor de la escuela cubana
La representará el Ballet Nacional de Cuba con sus elegantes y vigorosos bailarines, cuya excelente técnica y perfecto espà ritu de equipo nos brindarán un gran momento de belleza.
La compañà a nace en 1948 con Alicia Alonso como principal fundadora y primerà sima figura. Desde el comienzo, su là nea artà stica partió del respeto y el perfeccionamiento de la tradición romántica y clásica, estimulando al mismo tiempo el trabajo creativo de coreógrafos contemporáneos.
El Ballet Nacional de Cuba es la máxima expresión de la escuela cubana de danza clásica. Sobre la base del legado cultural que brindan varios siglos de tradición en la danza teatral, este grupo ha logrado una fisonomà a propia, en la cual esa herencia se funde con los rasgos esenciales de la cultura nacional.
Alicia Alonso, una estrella universal
Directora y coreógrafa del Ballet Nacional de Cuba, Alicia Alonso es una de las personalidades más relevantes en la historia de la danza. Nació en La Habana, donde inició sus estudios en 1931. Más tarde se trasladó a los Estados Unidos y continuó su formación con varios profesores eminentes de la School of American Ballet.
Debutó profesionalmente en 1938 en varias comedias musicales de Broadway y sucesivamente se incorporó a importantes compañà as, como el Ballet Theatre of New York en 1940, justo el año de su fundación. A partir de ese momento, Alicia Alonso emprendió una brillante etapa de su carrera como intérprete suprema de las grandes obras del repertorio romántico y clásico.
Sus versiones coreográficas de los grandes clásicos son célebres internacionalmente y se han bailado por otras compañà as tan prestigiosas como los ballets de la à “pera de Parà s, de Viena, de Praga, del San Carlo de Nápoles y del Teatro alla Scala de Milán.
Alicia Alonso goza además de un buen número de condecoraciones de varios paà ses que la distinguen como eminente figura de la vida cultural y reconocen su brillante carrera artà stica.


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