Alacrán colorado de Cuba, freno a tumores malignos
Resumen
CientÃficos aÃslan proteÃnas que detienen las células afectadas.
“Seguimos utilizando la toxina natural y estamos utilizando la
homeopática con muy buenos resultados; mejoran la calidad de vida”,
indicó el director de Labiofam.
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La investigación sobre los efectos del veneno del Rophalorus Junceus, un escorpión endémico de Cuba, tomó un nuevo giro cuando los cientÃficos lograron aislar tres proteÃnas de bajo peso molecular “que tienen una marcada inhibición del crecimiento de las células malignas”, sin causar efectos secundarios, señaló el doctor José Antonio Fraga Castro, director del Grupo Empresarial Labiofam, donde se realiza el estudio.
El hallazgo será presentado oficialmente a la comunidad cientÃfica durante el primer Congreso Internacional Labiofam 2010 y el primer Simposio de Productos Naturales en la Terapia contra el Cáncer, que se realizarán aquà del 28 de septiembre al 1 º de octubre próximos.
La nueva ruta de trabajo eleva a tres las formas de presentación de la toxina como agente de salud: la más conocida, en forma natural y lÃquida; en una expresión homeopática, que Labiofam desarrolla desde 2008, y en una versión artificial, a partir de clonaciones de las proteÃnas recién identificadas.
El animal es conocido por los campesinos como alacrán colorado, por su tono a simple vista, pero al asociarse a la investigación se le empezó a llamar alacrán azul, al parecer por los cambios en su coloración al exponerse a la luz artificial.
Hasta ahora la investigación sólo habÃa confirmado que una porción del veneno, llamada clorotoxina, en preparación altamente diluida, lograba reducir el dolor y la inflamación.
La aparición de la nueva hipótesis no descarta el estudio sobre la clorotoxina, dijo Fraga, sobrino de Fidel y Raúl Castro.
“Seguimos utilizando la toxina natural y estamos utilizando la homeopática con muy buenos resultados; mejoran la calidad de vida”, indicó el director de Labiofam.
Además, las tres proteÃnas ahora aisladas “tienen una acción preponderantemente inhibidora del crecimiento de las células malignas”, agregó.
Los foros cientÃficos de septiembre están coauspiciados por la Organización Panamericana de la Salud, los ministerios cubanos de Salud Pública (Minsap), Ciencia, TecnologÃa y Medio Ambiente (Citma) y Agricultura, asà como el Instituto de Enfermedades Tropicales Pedro Kouri (IPK).
Fraga indicó que las nuevas proteÃnas aisladas se están preparando para emprender una investigación preclÃnica en ratones. Se trata de sustancias manipuladas tecnológicamente, “por lo que ya tienen una exigencia mayor” que el preparado lÃquido, pero en pruebas iniciales con ratas han mostrado “resultados satisfactorios”.
Agregó que Labiofam está dispuesto a cooperar con cualquier institución cientÃfica que quiera incorporarse a la pesquisa, siempre que sea sin fines de lucro.
Ninguna de las presentaciones de la toxina tiene registro oficial como medicamento, por lo cual no se comercializa. Sin embargo, Fraga indicó que al menos ocho mil personas han recibido gratuitamente el veneno diluido en su forma natural, cuyo estudio en fase preclÃnica ya concluyó.
Un siguiente paso serÃa el dictamen del Centro para el Control Estatal de la Calidad de los Medicamentos, del Minsap, para determinar si la solución puede tener registro oficial como fármaco, apuntó el presidente de Labiofam.
La ruta que ha llevado a esos hallazgos se inició espontáneamente en la oriental provincia de Guantánamo hacia finales de los años ochenta del siglo pasado, cuando un grupo de médicos y biólogos empezó a examinar las propiedades que le atribuÃan al veneno del escorpión, según sus observaciones empÃricas.
La investigación original y sus resultados, sin control cientÃfico, dieron lugar a versiones sobredimensionadas, que pronto saltaron las fronteras. Cientos de personas empezaron a viajar a Cuba en busca del preparado lÃquido, atraÃdas por recomendaciones personales que se reproducÃan de boca en boca, por correo electrónico y en Internet, y en la isla surgieron cultivos del animal y elaboraciones artesanales de la solución.
Pero la primera explicación pública y extensa de lo que estaba ocurriendo la hizo el biólogo Misael Bordier, uno de los investigadores iniciales, cuando realizó una visita de trabajo a la Universidad Nacional Autónoma de México y dio a conocer sus avances en una entrevista con Clara Huacuja, de La Jornada, el 16 de noviembre de 2001.
Bordier murió en 2005. Un año antes la Oficina Cubana de Propiedad Industrial habÃa concedido a Labiofam los derechos de explotación de la patente asociada al veneno del Rophalorus Junceus. La empresa farmacéutica dirige desde entonces la investigación, en la que han participado el Citma, el IPK y la Universidad de La Habana.
Labiofam tiene ahora criaderos del animal en todo el paÃs y controla la producción del preparado lÃquido, pero Fraga subrayó que la empresa no tiene relación con personas que eventualmente lucran con el producto. Cada alacranario tiene unos 5 mil ejemplares, que viven dos años y a los que se les ordeña el veneno cada 21 dÃas, pero que resultan insuficientes para un desarrollo sostenible del producto, por lo cual se requieren opciones tecnológicas.
Fuente: La Jornada
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