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Levantar una Isla de la Juventud nueva

Algunas imágenes de la semejan tierra arrasada. Pero la violencia de Gustav no arrastró la voluntad de ese pueblo.

Aún sus habitantes no asimilaban que el implacable Gustav les dejaba una Isla desconocida, tierra arrasada en muchos casos, a la que tendrí­an que devolverle los atributos de la juventud, violentamente arrancados, y ya el pueblo pinero se movilizaba para el empeño en comunidades y centros laborales.

Civiles y efectivos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y del Ministerio del Interior limpian las principales ví­as de acceso del municipio que facilitan la transportación de alimentos y recursos hacia centros de evacuación y vecindarios afectados.

Equipos de la empresa constructora desobstruyen las ví­as de escombros y restos de árboles caí­dos, mientras que en los barrios las familias se ocupan de resarcir los daños en sus viviendas.

Ana Isa Delgado Jardines, primera secretaria del Partido en el municipio especial, recorrió el territorio para evaluar afectaciones.

A pesar del paso arrasador de Gustav, aquí­ no se reportan pérdidas humanas hasta la fecha; no obstante, el panorama es sobrecogedor y los daños a la economí­a y a las viviendas, aunque sin cuantificarse totalmente, son abrumadores.

El huracán categorí­a 4 en la escala Saffir-Simpson azotó el territorio pinero el pasado sábado, con rachas superiores a los 200 kilómetros por hora e intensas lluvias, y provocó la penetración del rí­o Las Casas en esta ciudad.

Esta situación provocó que moradores cercanos a las márgenes del principal afluente abandonaran sus hogares para buscar refugio en zonas altas, ya que el agua subió hasta casi la altura del techo, según testimonios de vecinos.

Los especialistas del Centro de pronósticos aquí­ afirmaron que la fuerza de los vientos generó trenes de olas de cuatro metros de altura o más en la costa sur y arrasó con casi la totalidad de las cubiertas ligeras en los sectores residencial y estatal, destruyó las facilidades temporales (casetas de madera), habitadas por damnificados de anteriores ciclones y dejó incomunicado el territorio al derribar las torres de televisión y radio.

Arrastró autos, hizo volar tanques de agua, arrancó árboles, destrozó paredes, torció vigas de hierro, sacó de su cauce una patana (transporte marí­timo de carga), derribó dos de las torres de luces del estadio Cristóbal Labra y tumbó unos 600 postes del tendido eléctrico.

Miguel Martí­nez, director de la Empresa Eléctrica, informó que los daños más significativos se reportan en las redes eléctricas, con 600 postes y cien transformadores dañados, y confirmó la presencia en el territorio de 52 linieros procedentes de Camagí¼ey para colaborar con la restauración del servicio a la población, previsto en 30 dí­as.

Igual suerte corrió la agricultura, con severas pérdidas en equipos de riego, siembras de plátano y otros cultivos totalmente destrozados; casas de cura de tabaco desaparecieron y el Centro de cultivo experimental ubicado en la comunidad de Patria se redujo a escombros, entre otros daños no cuantificados todaví­a.

Se evalúa el resto de las afectaciones en los diferentes sectores de la economí­a y los servicios, a fin de adoptar medidas.

(juventud rebelde)

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